





Se trata de una de las fiestas religiosas más concurridas por los católicos, donde miles de personas, ya sea arrastrándose, de rodillas o caminando, van a expresar su devoción y a dar gracias a la Virgen por favores concedidos.
Según Carabineros, la festividad se registró con normalidad, hubo dos lesionados por atropellos, una persona hospitalizada por síntomas de infarto y un amago de incendio a un costado del estacionamiento del recinto religioso, que fue controlado en pocos minutos. Además, se detuvo a siete personas por desórdenes y por consumo y venta de drogas y se incautaron 18 armas blancas.
Pero en lo general, primó la devoción de la gente, especialmente en las misas que se oficiaron cada una hora en el campus eucarístico, con capacidad para ocho mil personas, y que permaneció repleto durante todo el día.
Los 70 sacerdotes destacados en el lugar tuvieron que transpirar y multiplicarse para oficiar misas, dar la comunión (más de 30 mil hostias) y recibir las confesiones, apoyados por 60 religiosas, 30 seminaristas y 300 laicos.
Entre tanto, centenares de fieles cumplían sus mandas al interior del templo, esta vez con menor autoflagelamiento.
Las medidas de seguridad adoptadas por Carabineros, Investigaciones, Oficina Regional de Emergencia, CONAF, Defensa Civil, Cruz Roja, Servicio de Salud Viña del Mar-Quillota y Bomberos permitieron una celebración sin dificultades.
Se registró una veintena de accidentes menores, salvo dos personas atropelladas por bicicletas, que debieron ser trasladas a hospitales de Valparaíso y Viña del Mar, tras recibir la atención de tres médicos que estuvieron permanentes en el Santuario.
PURA MUGRE
La nota sucia, la pusieron algunos peregrinos que sin ninguna conciencia ecológica ni higiénica, botaron a diestra y siniestra basura en los alrededores del Santuario como al borde del camino.
La basura acumulada demorará varios días en ser recogida. Vasos plásticos, envases de bebidas, papel higiénico, y otras "cochinadas" se ven todavía en la vía pública.
Llamó mucho la atención la cantidad de comercio ambulante que rodeó la fiesta religiosa. Calendarios, estampitas, figuras de santos se mezclaban con hasta películas triple X.
Un verdadero
mercado persa que se prolongaba por un kilómetro sobre la carretera,
antecedía la entrada al Santuario de Lo Vásquez. La variedad
de los productos ofrecidos era inmensa. De reproducciones en yeso de la Virgen
María, Jesús, San Expedito, el Padre Pío, y el Padre
Hurtado, se pasaba a productos mucho más profanos.
Bajó el inclemente sol que rebotaba en el cemento se instalaron restaurantes
ambulantes y en el piso eran ofertados discos piratas de los cantantes de
“Rojo”. Incluso, se promocionaban ardientes películas pornográficas.
No se supo si tuvieron salida, eso si. Quizás más de un "iluminado"
compró alguna. Porque de todo hay en la viña del Señor.

Una masiva devoción se registró durante la semana de cierre del Mes de María en el Santuario de Lo Vásquez. Hasta el día viernes 10 de diciembre se contabilizaban más de 600 mil peregrinos que llegaron a visitar a la Virgen en el aniversario 150 del dogma de la Inmaculada Concepción, que fue proclamado en 1854 por el papa Pío IX, y con él la Iglesia afirma el nacimiento de María inmune del pecado original.
La Inmaculada Concepción es una celebración que, a veces, ha sido y es entendida por los fieles de una manera no correcta, al confundirse con la concepción virginal de María y no con la ausencia de todo pecado desde el instante en que fue concebida, según el dogma.


